miércoles, 29 de febrero de 2012

Meditando: LA DIETA INVERSA


Esta mañana estaba considerando cómo el alimento es un aspecto fundamental en nuestra salud. De manera que todo lo que entra en nuestra boca debe ser considerado cuidadosamente porque tarde o temprano se verá reflejado su efecto en el cuerpo dependiendo de lo saludable que sea. Podemos engordar o enflaquecer, revitalizarnos o enfermarnos. El filtro de nuestro cuerpo físico en este caso es nuestra boca y labios.

Pero quiero tratar este tema de la salud desde el punto espiritual, donde nos hallamos que como casi siempre funciona a la inversa del natural. Me explico, en el campo físico, lo que entra al cuerpo por la boca nos afecta, positiva o negativamente; en el espiritual, sin embargo, no es lo que entra sino lo que sale.
El Señor Jesús lo afirma en el libro de Mateo:

"No lo que entra en la boca contamina al hombre; 
mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre."
- Mateo 15:11-

¿Qué clase de palabras están brotando de nuestros labios?¿Palabras que edifican o destruyen?¿Palabras que nos hacen ver como sabios o por el contrario, necedades que nos hacen ver como necios? 
Todo esto nos hace pensar que de igual modo como cuidamos nuestra "figura", y revisamos cada caloria de lo que vamos a comer, debemos poner a dieta nuestros labios. Una dieta que consista en que sólo permitamos que de ellos broten las palabras que ayudarán a otros a ser mejores, a levantar su ánimo y espíritu, que ayuden a enseñar las verdades de Dios y su Palabra. Sobretodo, que ellas reflejen que Cristo está dentro de nuestros corazones. (Efesios 4:29)

Cuidar de lo que salga de nuestros labios traerá como consecuencia un excelente estado físico-espiritual.

¡Hagamos una dieta de palabras!

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